lunes, 23 de junio de 2008

1984

Doctor Freud, con diez años, casi siempre está muda.

Pero si dice algo, todo lo que me cuenta está tras el cristal. No el que separa mi mano de la foto. Habla tras un cristal que corta la piel de la memoria.

Inés, así no hay quien escuche.




Diría, por tanto, que hay algo de sirena involuntaria en la niña del disfraz. Que siempre vuelvo para intentar sentarla en mis rodillas, para contarle el chiste más estúpido del mundo, para hacer que se ría de una vez.

Que me ría. Soy yo.

7 comentarios:

Rémora dijo...

Enternecedor post!
Preciosa foto!
Siempre he pensado que tiene mas poder una sonrisa que una risa.

txe dijo...

vaya, que sepia todo. parece más antigua, que no ustde mas vieja

Inés Toledo dijo...

Jajaja... Pues algo ha pasado al escanearla y corregir brillo y contraste. La foto la hizo mi prima Marta, unos cuatro años mayor que yo, y convertida hoy en ilustre fotógrafa. Está hecha con una cámara en blanco y negro.

Forma parte de una serie de fotos curiosas, que se publicaron en un pequeño libro bilingüe francés-español, a cuya "versión" en internet se puede acceder pinchando en el nombre de mi prima Marta Pilven.

Rémora: creo que a los diez años me hacían falte menos caras de circunstancias y menos sonrisillas, y más risas bobas. Pero, claro, no hubiera sido yo. No sería yo.

Pa' risas bobas, las que nos marcamos ahora, ¿eh?

Rémora dijo...

No se si risa boba o tonta o idiota. Si no hubieses sido tu no molaria ahora no? quedate con eso!
Fdo: El presidente del club de fans!

Espero que mañana todo bien, yo no puedo ir por el curro
Un abrazo!

nomesploraria dijo...

Las dos series de fotos son extraordinarias y más si están hechas por una niña. Las fotos del jardín, la de los dos niños disfrazados en el balcón... Me parecen tremendamente evocadoras y me producen una nostalgia rara.


1984 es una año que al hermano Joaquín le encanta y siempre está soltando sermones sobre el fin del mundo y sobre un tal paco rabanne o rabanizas, no sé.

Inés Toledo dijo...

Jaja... no me había fijado yo en lo de 1984. Marta, con su cámara...¡era el Gran Hermano!

Marta, además de seguir haciendo fotos, acaba de ser mamá. Su compañero es un gran fotógrafo periodístico que trabaja para una agencia francesa. Lo que más me gusta son sus retratos.Tiene retratos muy curiosos de Chirac, Aznar, Zapatero...

Les escribiré y les hablaré de tu página, nomes.

Hay cosas que contar, pero supongo que son muy ñoñas: el gato de las fotos, las casas de cartón para mariquitas recortables, el cajón de arena en el que se nos ve jugar, en una foto tomada desde arriba. Ese es el jardín donde cazábamos abejas.

El mundo raro de un puñado de niñas de buena familia aisladas en un jardín. Es como de cuentos de Celia, ¿no?

Tras un cristal, en mi caso, que produce heriditas cuando se acaricia. Esa es otra historia.

nomesploraria dijo...

Acabo de leer en esta hora de la sacrosanta siesta que la infancia de la escritora Mercè Rodoreda también trancurrió en un jardín parecido a éste. Ella decía que la vida de verdad se vivía hasta los 12 años. Seguramente eres una consecuencia de ese jardín, de ese mundo raro ¿no?

Cazar abejas, una casa de cartón para mariquitas y un cajón de arena me parecen cosas muy serias y nada ñoñas. Y por supuesto dignas de ser contadas.

Y ese cristal cortante que se acaricia no veas.